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La maternidad es una época estimulante y repleta de emociones para la madre, de descubrimiento de sí misma y también de dudas. Algunas mujeres se sienten más vulnerables y ansiosas durante el embarazo, en especial aquellas expatriadas que viven muy lejos de sus hogares. El seguimiento médico difiere según el país y las embarazadas tienen que adaptarse, hablar un idioma distinto y lidiar con malentendidos. En las mujeres que esperan dar a luz en el extranjero, la sensación de fatiga, frustración e incluso desánimo puede exacerbarse.
Fases psicológicas del embarazo
El embarazo es una época de profundos cambios psicológicos y físicos. Los primeros tres meses son un periodo de maravillarse con la mera idea de "estar embarazada" y repleto de emociones desbordantes. La madre en ciernes puede estar encantada de haberse quedado embarazada, y llena de temor al mismo tiempo. Puede preocuparse de que algo salga mal o incluso de un posible aborto. Además, los cambios físicos son aún menores, por lo que puede no sentirse identificada aún con el niño.

El segundo trimestre suele ser un periodo de serenidad. Los cambios corporales son más visibles, los síntomas físicos del primer trimestre van desapareciendo poco a poco y la embarazada empieza a aceptar y establecer vínculos con el nuevo ser que crece en su interior.

En los últimos tres meses, la madre empieza a notar distintos ritmos entre ella y el bebé. Su estado cambia a lo que el psicoanalista anglosajón D. Winnicott denominó "preocupación materna primaria" —un estado psíquico que se fortalece hacia el final del embarazo y en los primeros meses de vida del neonato y prepara a la madre para el cuidado de su hijo.
La importancia de una consulta prenatal y posnatal
A la mujer que vive en el extranjero, lejos de su familia y su círculo de amistades, le puede costar aún más afrontar los efectos físicos, fisiológicos y psicológicos del embarazo, tales como trastornos del sueño o la alimentación, ansiedad, tristeza o angustia. Puede sentirse deprimida o sola. Puede dudar de sí misma (¿voy a ser capaz de lidiar con esto?) o incluso perder su sentido de la identidad (¿quién soy?).

También puede sentirse vulnerable y sufrir baja autoestima después del parto. Puede cuestionarse su capacidad para cuidar del bebé. Puede estar preocupada por sus pautas de llanto, alimentación o sueño. Una consulta con un psicólogo es crucial para entender lo que está sucediendo y ayudarla a construir el vínculo entre madre e hijo.
La comunicación es fundamental
Las mujeres necesitan compartir su experiencia con otras mujeres durante el embarazo. Necesitan sentirse reconfortadas y ver ciertas cuestiones desde una perspectiva distinta. Incorporarse o crear un grupo de embarazadas es una excelente manera de paliar la sensación de soledad. La comunicación con la pareja y la familia más cercana también es muy importante.
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